Esta rama de la lingüística estudia los elementos de una lengua y la manera en que se relacionan para formar textos y sus significados, es decir, cómo están constituidos los escritos y el sistema que permite crearlos e interpretarlos.
La gramática tiene dos áreas principales:
Morfología. La estructura de las palabras, cómo se han formado –etimología– y sus variaciones; su clasificación en las nueve categorías gramaticales (sustantivos, adjetivos, verbos, adverbios, pronombres, preposiciones…).
Sintaxis. El modo en que las palabras se combinan, su disposición lineal en oraciones y los significados que permiten.

Una correcta sintaxis evita vicios del lenguaje como ambigüedades (frases u oraciones que tienen más de una interpretación), cacofonías (repetición exagerada de un mismo sonido en una frase), barbarismos (pronunciar o escribir mal las palabras, o utilizar vocablos impropios), modismos (usar frases hechas cuyo significado no es posible deducir), solecismos (alteraciones en el orden sintáctico), entre otros, a fin de formar expresiones y conceptos claros.
La gramática comprende además:
| Fonética | El estudio de los mecanismos de producción, transmisión y percepción de los sonidos del habla. Fonética acústica. Las características físicas de las ondas sonoras. Fonética articulatoria. La acción del aparato fonador y de los órganos articulatorios. Fonética perceptiva. Cómo los hablantes segmentan, procesan e interpretan los sonidos que perciben. La relación entre los sonidos del habla y su representación escrita (alfabeto, ortografía, sistema de transcripción). |
Fonología | La organización de los sonidos del habla y de elementos como el acento, la entonación o el ritmo para transmitir significados. |
La gramática también está estrechamente relacionada con la semántica léxica o lexicología (estudio del significado de las palabras), la semántica oracional (estudio del significado de las construcciones sintácticas) y la pragmática (el sentido no codificado de los mensajes lingüísticos en relación con el hablante, el oyente, el contexto y la situación comunicativa).
Podría decirse que hay tres tipos de gramática: la normativa, de la que hemos hablado más arriba; la que por su uso natural conoce cualquier nativo de una lengua, y la descriptiva, que no entra en consideraciones de qué es lo correcto o no, sino sólo toma nota de una lengua tal como la usan los hablantes, con todas sus variaciones.
Imágenes: Emily, Suzy Hazelwood, skitterphoto. Fuentes: Nueva gramática básica de la lengua española, Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. Diccionario de la Real Academia Española.



